6 razones por las que no bajas de peso

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No es ningún secreto que en estos días la obesidad es un problema de salud importante y ha crecido alarmantemente durante los últimos años. Antes, los expertos pensaban que la causa de la epidemia era simple: consumir demasiadas calorías + un estilo de vida sedentario = exceso de peso. Pero resulta que, las razones del sobrepeso y del porqué nos cuesta bajar de peso son más complicadas que eso. Por supuesto, la ingesta de alimentos y el ejercicio juegan un papel importantísimo.

Pero de acuerdo con Jennifer Kuk, la autora principal de un estudio de la Universidad de York en Toronto, el exceso de peso es “en realidad mucho más complejo que simplemente “la energía que entra” vs “la energía que se gasta” Ella explicó en un comunicado de prensa que factores como el estilo de vida y el medio ambiente pueden ser clave en la explicación de por que en estos tiempos mantener un peso corporal saludable es más difícil que nunca.

Distintos factores de la dieta y actividad física pueden estar contribuyendo al aumento del IMC. En su estudio, Kuk y sus colegas querían determinar si la relación entre la obesidad y los siguientes tres factores- total de calorías consumidas; cantidad de ejercicio; y la ingesta de proteínas, grasas, hidratos de carbono- ha cambiado en los últimos 30 años. Para lograr esto, se revisaron datos dietéticos entre 1971 y 2008, junto con los datos del ejercicio de 14,419 personas entre 1998 y 2006.

Al final resultó que, los tres factores estudiados eran prácticamente iguales, una persona en el año 2006 se comió la misma cantidad de grasa, proteínas y carbohidratos, consumió la misma cantidad de calorías, y realizó la misma cantidad de ejercicio que una persona de la misma edad en 1988, sin embargo el individuo en 1988 estaba más delgado.

Es decir, la persona en 2006 tendría un índice de masa corporal aproximadamente 10% mayor que la persona en 1998. Kuk y su equipo llegaron a la conclusión de que “otros factores además de la dieta y la actividad física pueden estar contribuyendo al aumento en el IMC a lo largo del tiempo” Aunque el estudio no investigó los posibles factores, Kuk y sus colegas sugirieron algunos culpables. Aquí está lo que deberías saber acerca de cada uno:

1. La exposición a toxinas ambientales
Todos los días estamos en contacto con cientos de productos químicos, en cosas tan comunes como shampoo, muebles, alimentos y envases de alimentos, plásticos, materiales de construcción y productos de limpieza del hogar. Entre los que se han asociado con la obesidad son los disruptores endocrinos (EDC), que incluyen bisfenol A (BPA) y los ftalatos, que se encuentran sobre todo en plásticos y productos de cuidado personal. Si bien estos productos químicos están a la orden del día en nuestro mundo moderno, aquí te dejo algunos consejos para evitar la exposición, usa envases de vidrio y acero inoxidable en lugar de plástico, y prefiere los productos de belleza naturales libres de químicos.

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2. Los cambios en la microbiota
Kuk y su equipo también sugiere que los cambios la microbiota – la población de bacterias y otros microorganismos que viven en y sobre nuestros cuerpos – pueden jugar un papel importante en el aumento de la obesidad. Aunque esto se sigue estudiando ampliamente se ha observado que éstos cambios pueden estar relacionados con el creciente uso de edulcorantes artificiales y alimentos procesados, los cuales tienen un impacto negativo sobre las bacterias en el intestino. De hecho, los expertos han establecido una estrecha relación entre la microbiota intestinal, la obesidad y la resistencia a la insulina, se espera que a medida que se tenga una mayor comprensión esto sea una arma en la lucha contra esta epidemia. Esta es una razón más para consumir alimentos ricos en probióticos y considerar tomar suplementos de probióticos de alta calidad.

3. El uso de antidepresivos
El uso de antidepresivos se ha disparado en casi un 400 por ciento desde 1988, y ahora el 11% de las personas de 12 años y mayores consumen por lo menos 1 antidepresivo. El aumento de peso es, entre otros, uno de los efectos secundarios de estos fármacos en especial de los inhibidores selectivos de la recaptación de serotonina como Celexa, Lexapro, Paxil, Prozac y Zoloft. De hecho, hasta una cuarta parte de las personas que toman antidepresivos suben por lo menos 4.5 kg.

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4. El estrés crónico y el cortisol
El estrés tiene un costo enorme en la salud de las personas, ya que generalmente resulta en comportamientos poco saludables, como comer en exceso. De acuerdo con un informe de La Asociación Americana de Psicología en 2012 llamado “Stress in America” se encontró durante la encuesta que “la nación está al borde de una crisis de salud pública inducida por el estrés” y esto es especialmente alarmante en las personas que están deprimidas o tienen obesidad. La conexión entre el estrés y la obesidad se basa principalmente en las hormonas, especialmente la hormona del estrés cortisol. Cuando los niveles de estrés se mantienen elevados, los niveles de cortisol también lo están, y esto puede aumentar el apetito. Los comedores emocionales – recurren a la comida para aliviar la tensión, el estrés, la ansiedad o la depresión- puede llegar a convertirse en un patrón de conducta.

5. La falta de sueño
La investigación ha demostrado que hay una clara relación entre la falta de sueño y la obesidad. En un estudio realizado por el Centro para el Control y Prevención de Enfermedades (CDC) se evaluaron datos de 13.742 adultos y se analizó la cantidad de tiempo que dormían y su peso. Se encontró que en comparación los individuos que dormían de siete a nueve horas por noche, eran menos propensos a tener obesidad y obesidad abdominal que las personas que dormían seis horas o menos. Una encuesta reciente realizada por Gallup descubrió que estamos durmiendo menos tiempo hoy en día que nuestros equivalentes en la década de 1940. En 1942, los estadounidenses dormían casi ocho horas por noche, en comparación con un promedio de 6.8 horas de hoy en día.

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6. Metabolismo más lento 
La lucha contra el sobrepeso puede convertirse en un círculo vicioso para muchas personas que restringen calorías durante un tiempo y luego experimentan el efecto yo-yo: pérdida de peso, seguido de aumento de peso una y otra vez. Esta fluctuación de peso puede conducir a una reducción en la tasa metabólica, un obstáculo significativo cuando uno está tratando de perder peso y mantenerlo. Otro factor que contribuye a la obesidad es el hecho que el tejido adiposo requiere menos energía para mantenerse que el tejido magro.

Por Ana Carral

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