A dieta…¡de tus emociones!

Así es, esta vez les voy a recomendar una dieta buenísima que ayuda muchísimo al cuerpo y al espíritu. Se trata de ponernos a dieta de nuestras emociones, pero, contrario a lo que puedan pensar, se trata de no tragárnoslas, … Leer más

Woman measuring tape.

Así es, esta vez les voy a recomendar una dieta buenísima que ayuda muchísimo al cuerpo y al espíritu.

Se trata de ponernos a dieta de nuestras emociones, pero, contrario a lo que puedan pensar, se trata de no tragárnoslas, de expresarlas, de no quedarnos con ellas y así poder aliviar tantito el alma.

¿Cuántas veces no te pasa que algo te molesta o te pone triste y no lo dices porque te parece inadecuado? O resulta que algo te incomoda y te lo aguantas. Pues bueno, no expresar tus emociones te hace muchísimo mal y, entre otras cosas, provoca ansiedad, sí, esa ansiedad que te hace comer de más o darte atracones. ¿Lo has detectado?

La idea principal de esta dieta es estar completamente conectada con lo que sientes, identificarlo, clasificarlo y expresarlo de manera adecuada (tampoco se trata de gritonear o enojarse con medio mundo).

Te pongo un ejemplo:

Tus amigas y tú llevan meses planeando unas vacaciones a la playa, ya todas pagaron lo respectivo, pidieron permiso en sus trabajos y está todo casi listo cuando una de ellas les informa que…¡su jefa la súper regañó por un descuido y tendrá que quedarse a trabajar esa justa semana de las vacaciones a reparar el error! Lo peor no es eso sino que pide a todas que pospongan una semana el viaje, con todo y los costos extra que eso significa.

Tú te pones furiosa porque ya estaba todo casi listo para partir pero por un momento tratas de entenderla. Todas someten la cosa a votación y todo parece inclinarse a aceptar que se posponga el viaje, cuando te toca opinar a ti…¡te quedas callada y dices que está bien lo que todas quieran, a pesar de que no tienes más dinero para los costos extra!

Aquí entra el plan de dieta. En ese momento lo mejor es que expreses tu enojo y frustración con la situación y manifiestes tu postura y el por qué de ella. Tal vez, al final, decidar posponer, pero no está bien que te guardes lo que piensas y sientes. Trata de exponer también tu situación financiera y que eso es un problema para ti. No se trata de pelear, se trata de hablar y de llegar a acuerdos, pero no de ignorar tus propias emociones “en son de paz”.

Conozco muchas nenas que se guardan lo que piensan y, peor, lo que sienten porque creen que no tiene caso, que a nadie le importa y que es mejor no pelear. ¡Tache! Hacer eso no ayuda porque eso que sientes no desaparece y de alguna forma tu cuerpo y mente tienen que canalizarlo, y, ¿sabes qué?, de ahí las enfermedades físicas y psíquicas que muchas padecemos. Decir lo que te gusta o te disgusta no significa herir a los demás, pierde el miedo a eso. Claro está que hay cosas que siempre será mejor callar, pero esas siempre son las menos y entre ellas están: las que hieren, las que no ayudan, las que buscan enfadar, todo o casi todo lo demás se puede hablar.

Aprender a expresarte bien no solo es liberador, también refuerza tu autoestima y te da un lugar ante los demás.

Así que la siguiente vez que sientas algo (alegría, enojo, frustración, ira, paz, cansancio…), no temas decirlo al mundo y así liberarte de cargas y también conectarte contigo misma. Alguien bien conectada con su ser es alguien mucho más feliz, que sabe qué y por dónde es el camino hacia su paz interior.

¡Así que, de ahora en adelante, nada de comerse las sentimientos o pensamientos!

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Escrito por

Soy una mujer que quiere ayudar a todas aquellas personas que padecen sobrepeso a cuidarse, mantenerse saludables y sentirse felices. Para ello, compartiré información que es de mucha utilidad para atendernos, de manera integral, y lograr no sólo una mejor figura sino una mejor autoestima. ¡Quiero animarlas, echarles porras y consentirlas mucho! Hagamos de este espacio un punto de encuentro, de ayuda, un refugio y un trampolín para lograr nuestras metas. ¿Qué te parece?

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