Decálogo Anti-Amargura

Decálogo Anti-Amargura

¡Sí! La vida allá afuera es muy dura y puede llegar a agobiarnos un poco si constantemente nos suceden cosas que no siempre son agradables y que no están en nuestro control. Por eso te propongo seguir este Decálogo anti-amargura según Rafael Santandreu para lidiar con esos malos ratos y empezar a ser más feliz:

1.- No te quejes: La gente más fuerte no se queja nunca. Una cosa es intentar mejorar las cosas y otra lamentarse porque no tienes lo que deseas.

2.- Prohibido “terribilizar”: La terribilitis es la enfermedad del siglo XXI. Consiste en decirse a uno mismo: “Si me echan del trabajo será terrible, lo peor del mundo”.

3.- Necesitas muy poco para ser feliz: San Francisco de Asis dijo: “Cada día necesito menos cosas, y las pocas que necesito son muy pocas”.

4.-Cuida el diálogo interno: No nos afecta lo que nos sucede, si no lo que nos decimos a cerca de lo que nos sucede.

5.-No exijas nada a nadie: Una fuente de problemas es decirte a ti mismo que necesitas que todo el mundo te trate bien todo el tiempo.

6.-Cuídate: Ocúpate primero de ti misma para luego hacer felices a los demás.

7.-Utiliza el humor y el amor frente a la locura ajena: Si tu pareja está de los nervios, dale besos y hazle bromas pero no discutas en caliente.

8.-Disfruta en el trabajo: Hacemos demasiadas cosas por obligación cuando deberíamos básicamente disfrutar de la vida. Haz todo en clave de diversión.

9.- Quiérete incondicionalmente: La mejor autoestima está basada en quererse a sí mismo.

10.- Quiere incondicionalmente a los demás: Cuando alguien hace algo malo es por desconocimiento o locura. En el fondo, el niño que llevan dentro es maravilloso.


Escrito por: La Nena
Soy una mujer que quiere ayudar a todas aquellas personas que padecen sobrepeso a cuidarse, mantenerse saludables y sentirse felices. Para ello, compartiré información que es de mucha utilidad para atendernos, de manera integral, y lograr no sólo una mejor figura sino una mejor autoestima. ¡Quiero animarlas, echarles porras y consentirlas mucho! Hagamos de este espacio un punto de encuentro, de ayuda, un refugio y un trampolín para lograr nuestras metas. ¿Qué te parece?