Desde adentro — 17 marzo 2013
Amar sin poseer: Las verdades incómodas que liberan

El objetivo de estas líneas es brindarte una perspectiva más amplia sobre las relaciones con el fin de distinguirte a ti misma de los demás. A veces nos mimetizamos los unos con los otros y nos diluimos en los demás, lo cual nos conduce a estados de muy poca claridad.

¿Te gustaría recuperar tu poder y tu equilibrio?

¿Valdría la pena relacionarte desde un estado de consciencia más amplio?

Descubre qué es lo que la sabiduría de tu alma tiene reservado para ti en estas líneas.

Nacemos en un mundo que ya está en movimiento y que ya tiene estructuras, reglas y formas de convivencia establecidas. En medio de todo ello, conforme nuestros procesos de pensamiento comienzan a construirse, definiremos quiénes somos. ¿Cuáles son los elementos que tendremos para realizar esta difícil labor? Lazos y costumbres familiares, amistades, escuela, afiliaciones políticas y religiosas, nivel socioeconómico, etc.

Todo ello gira y se acomoda en torno a tu esencia, ahogando su voz y su propósito en medio de un océano de expectativas que te lanzarás a cumplir: profesión, matrimonio, hijos, estatus social y un sinfín de proyecciones que hay ahí para ti y que has identificado como propias. Cumplirlas te brinda un sentido de pertenencia, éxito y de aceptación. No cumplirlas resulta ser –en muchos casos—amenazante y sinónimo de fracaso.

Emocionalmente eso puede conducirte a la frustración y al rechazo de ti misma, y llevado al extremo podría instalarte en la culpa, en la depresión, en el consumo y en el abuso de alguna sustancia adictiva o en algún trastorno alimenticio. Esto es algo muy común hoy en día, desgraciadamente.

El temor a “no pertenecer” se ha incubado en ti desde que eras muy pequeña. La pureza de tu inocencia (que no es sinónimo de ignorancia o de infantilismos absurdos) se ve asaltada por un par de elementos con los que no es compatible: la competencia y la comparación. Tu inocencia –ese estado de libertad intrínseca en la que te permites explorar una inmensa diversidad de sensaciones corporales, en la que tus emociones pueden desnudarse ante la inmensidad de la vida, en la que tus pensamientos surcan todo un mar de potencialidades y en la que tu alma se reconoce a sí misma—comienza a ser cubierta por una serie de velos etiquetados.

¿Qué es lo que dicen esas etiquetas? “Soy una mujer…”, “soy la hija de…”, “soy esposa de…”, “soy madre de…”, “soy una profesionista que…”. ¿Cuál de todas esas voces es la tuya, realmente? En medio de todo ello, ¿cuál es tu propósito?

A veces confundimos a la esencia con las etiquetas. No importa cuántas cosas seas para el mundo, para ti –en lo más secreto de ti misma—eres solamente una. Cuando esa respuesta no la conoces, las etiquetas toman el control de tu vida y te ponen en medio de cualquier cantidad de eventos, situaciones y relaciones con tal de auto-afirmarse.

Muy profundo en tu consciencia, todas esas etiquetas (todos esos aspectos de ti misma) tienen su propia voz y sus propios diálogos. Puedes escucharlos con facilidad cuando manejas o cuando te peinas. Hay un discurso con el que te enganchas y con el que tienes conversaciones mentales todo el día. Es agotador, nada más que ya no lo notas. Se ha establecido como un hábito muy arraigado. Para ir a tu esencia tendrás que atravesar todos esos velos, tendrás que volver a conocerte para reconocerte.

Cada uno de esos velos tiene su propia identidad. Tu maternidad habla por sí misma, ya sea que tengas o no tengas hijos. El tema “maternidad” como tal tiene algo que decir en ti. Lo mismo sucede con “matrimonio”, con “amigas”, con “arreglo personal” o con lo que tú quieras. En la medida en la que comenzamos a escuchar el diálogo de cada uno de esos temas se abre una puerta a niveles más profundos de ti misma: a tus emociones y a tu intimidad. Por ejemplo, detrás del velo “matrimonio” hay varias emociones: ¿cómo te sientes como esposa? ¿Qué piensas de ti misma? ¿Para qué tienes la relación que tienes?

Lo mismo podrías preguntarte con respecto al tema “amigas” para levantar su velo: ¿Por qué tienes estas amistades? ¿Qué clase de amiga eres tú?

Todas las respuestas que vienen a partir de estas preguntas son tus posesiones. Sólo tú las tienes. No culpes a tus amigos, a tu pareja, a tus hijos, a tus padres o a cualquiera de tus relaciones por eso. Todo eso es tuyo. Preguntar, explorar e indagar nos abre camino a través de los velos de la consciencia con el fin de llegar a la esencia. Lo que tu esencia quiere es expandirse, crecer, expresarse, ser vista, aportar, nutrir a la vida. Tu esencia puede utilizar cualquiera de sus velos y de sus etiquetas para extenderse hacia el mundo.

Es como una mano invisible que desde el otro lado del velo lo toca y lo mueve para ser vista y sentida en este otro lado.

Cuando tu esencia se activa conscientemente y reconoce a sus vínculos emocionales como vehículos a través de los cuales crece y se desarrolla recupera su inocencia; es decir, su propósito y la pureza de simplemente ser. Libre de las expectativas propias y de los demás se abraza y se reconoce. Se valora por lo que es y no por lo que posee. Se expande a partir de sus relaciones al ser coherente consigo misma. Este es el momento en el que recuperas tu esencia y eres libre para amar sin poseer.

Alberto Calvet M.
alberto@desarrollotranspersonal.org
Facebook: Desarrollo Transpersonal / Twitter: @dtranspersonal

Related Articles

Comparte Este Artículo

Acerca de mí

Soy una mujer que quiere ayudar a todas aquellas personas que padecen sobrepeso a cuidarse, mantenerse saludables y sentirse felices. Para ello, compartiré información que es de mucha utilidad para atendernos, de manera integral, y lograr no sólo una mejor figura sino una mejor autoestima. ¡Quiero animarlas, echarles porras y consentirlas mucho! Hagamos de este espacio un punto de encuentro, de ayuda, un refugio y un trampolín para lograr nuestras metas. ¿Qué te parece?

(0) Comentarios

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *

Puedes usar las siguientes etiquetas y atributos HTML: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <strike> <strong>