Desde adentro — 19 febrero 2013
Hoy en día muchos vivimos corriendo y queremos todo al instante, somos incapaces de esperar por nada y nuestra paciencia está más agotada que el agua en el desierto. Poca paciencia y mucho estrés son una terrible combinación y por eso vemos tanta gente peleando, gritando, tocando el claxon o mal de los nervios. Pero, ¿cómo hacerse de paciencia?
Hoy parece que pocas personas tienen el don de la paciencia y que desarrollarla es un reto casi imposible de conseguir, pero no es así, hay esperanza, nenas.
¿Qué hacer?
- Sabemos que hay cosas que son súper urgentes pero analiza cada situación y, las que no sean urgentes, disponte a relajarte y esperar. Por ejemplo, ir de regreso a casa en medio del tráfico, si no tienes nada súper urgente a qué llegar, disfruta el viaje, pon música, piensa en cosas lindas de tu día, admira el paisaje y relájate. Ya habrá otras mil cosas que necesitas hacer corriendo, pero hay por las que corremos por inercia, así que ponte atención, a ti y a lo que haces.
- Y si no está listo en este momento, ¿ser termina el mundo? Hazte esta pregunta cuando estés a punto de entrar en pánico o explotar porque las cosas van lentas. Si la respuesta es negativa, entonces guarda la prisa para otro momento.
- Disfruta de la espera. Si ya estás esperando, en lugar de comenzar a aumentar la presión…¡calma! Disfruta tu espera, echa un ojo a tus redes sociales en el teléfono, admira el paisaje, platica con alguien a tu lado, ¡hasta puedes jugar un videojuego en tu celular!
- Respira y déjalo ir. Nada como h acer ejercicios de respiración y concentrarte en ello para que la prisa se aleje de ti y aprendas a tener paciencia. Así que respira con tranquilidad y serénate.
- Recuerda que no todos tienen tus súper capacidades. Si la gente no reacciona a la velocidad que tú si lo haces o que deseas, no te pongas loca, entiende que cada persona lleva un ritmo distinto, no todos son rapidísimos y acertados. Respeto, tolerancia y entendimiento para todos aquellos que van a la velocidad del caracol.
Así que, si no tienes paciencia, entonces comienza a desarrollarla y verás como la vida te va mejor.
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