¿Habían escuchado sobre este término? A mí me resultó bastante sorprendente, pero es real; la obesidad mental es un término social que se aplica a quienes se llenan de información pero no analizan, no trascienden los hechos.
Muchos sociólogos y psicólogos han coincidido en que las sociedades modernas están llenas de obesos mentales, gente que es bombardeada por mucha información pero no es capaz de ir más allá en cada tema, que no analizan, que repiten lo que escuchan tal cual, que no se cuestionan, que sólo ven televisión o navegan en internet con la finalidad de entretenerse pero no de aprender o de investigar más sobre ellos y su entorno. Para esas personas se ha acuñado el término de obesos mentales.
Según señalan los expertos, una persona sufre de obesidad mental si se alimenta de un entorno que no le resulta provechoso, que sólo lo deja sobrecargado por chismes, por pesimismo, por malas intenciones, por banalidades.
El catedrático Andrew Oitke, en su libro Mental Obesity, describe algunas señales de quienes padecen obesidad mental:
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Absorbe información inútil a diario.
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Opina sin saber de lo que se habla. No argumenta.
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Le enseña a los hijos a ver solo dibujos animados, videojuegos y telenovelas.
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Se queda sólo en la adrenalina, el sexo, la violencia y la emoción. Esto no generará en los jóvenes una vida saludable y equilibrada.
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Le gustan los escándalos, en lo morboso, en lo chocante y polémico.
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Acumula sólo banalidades en el cerebro.
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Es una persona sin inteligencia crítica. Sólo repite lo que escucha pero no es capaz de establecer una postura ante la realidad o lo que le cuentan.
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Son aquellos que olvidaron la familia, la tradición, la religión, el folclor, el arte.
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Es aquel que imita, no es auténtico.
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Es una persona insípida. Y esto involucra no solo el raciocinio sino los sentimientos.
La psicóloga Marisol Ramírez Cabrera, explicó que “el primer paso es reconocer que necesitamos una dieta, reconocer si somos adictos a estas conductas de poner nuestra atención en lo negativo, en contenidos de información que nos están dando otros de su dolor, de su desdicha, de sus malas decisiones y de todo aquello que sea negativo y que al poner toda nuestra atención en ese tipo de contenidos nos daña”.
Estas son algunas recomendaciones dadas por la experta para que comience la dieta:
- Reconocer que hay un problema. Así ya se habrás dado el primer paso. “Se debe ser consciente en la mente que a partir de ahora voy a evitar juntarme o mezclarme o estar pendiente de ese tipo de información de personas, situaciones, películas, canciones que hablen de desdicha y desgracia”, enfatizó Marisol Ramírez.
- Posteriormente hay que buscar las estrategias a ese estado presente. La profesional recomienda alejarse por siete días de ese contenido con carga de negatividad. Puede ser un buen comienzo.
- Mientras ve evitando la telenovela, la música triste, los comentarios, escándalos, y chismes, que nos contagian de tristeza, también debemos buscar o rodearnos de personas que estén alegres, positivas, buscar música que influya positivamente como ‘Color esperanza’ de Diego Torres, música que nos diga cosas positivas y que nos haga ver esas posibilidades de estar bien.
- Otras de las estrategias es buscar un grupo de personas que tengan objetivos, que tengan metas, proyectos con contenido humanitario, de un contenido superior a uno mismo y que trasciendan a una individualidad. Estar en algún compromiso social para ayudar a alguien es estar haciendo algo por sí mismo. “Cuando piensas en una causa superior a tu problema estás contribuyendo a tu propio estado de euforia, sin siquiera esperar que te den las gracias. Eso hace un efecto positivo en tu cerebro, se generan químicos del bienestar que te hacen sentir que estás feliz y así adelgazas de esa carga de negatividad, producto de los estímulos de todos lados”, dijo Ramírez Cabrera.
- Recuerda que lo contrario a pensar demasiado es hacer. Es levantarse del televisor, de escuchar las canciones tristes o alejarse de una persona que escucha sus miserias. Al juntarse con personas que hacen actividad física, notará el cambio. Estas personas viven con endorfinas y adrenalina activas, están felices y tienen ganas de hacer proyectos, de seguir moviéndose. No se quedan dándole vueltas a la cabeza.
- También está la meditación. Busca un lugar cómodo, siéntate en loto o sencillamente busque una silla. Ayúdete de música de sonidos de la naturaleza, o sólo instrumental. Posteriormente hazlo sin ningún sonido de fondo y en silencio total. Comienza por 20 minutos hasta que sea capaz de lograr meditar durante una hora. Desconecta el celular y esto alimentará tu mente.
También el coaching de vida, Leonel Vidal, recomienda estos sencillos tips para vencer la obesidad mental:
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Desarrolla nuevos hábitos de lectura y aprendizaje.
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Despierte su interés por biografías de grandes personajes. ¡Qué bueno sería coleccionarlas y devorarlas en su tiempo libre!
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Elegir las noticias de actualidad más cautivadoras para profundizar en ellas.
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Elegir programas formativos. Desechar los programas que se centran en la violencia con el argumento de que están reflejando nuestra realidad o nuestra historia. ¿Cuándo harán una historia novelada sobre la vida de Gaitán o de uno de los grandes estadistas o empresarios colombianos?
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Retome lecturas enfocadas al desarrollo personal.
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(1) Comentario
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MRosern
Que tema tan interesante, comenzaré mi dieta pues si tengo algunos de esos malos hábitos.