Desde adentro — 22 enero 2013
Porque los amigos… ¡nunca están de más!

Hace unos días estaba depre, pero definitivamente no deseaba permanecer en casa, en pijama, con el chocolate extra caliente mirando, otra vez, Pretty Woman. ¡No! Telefoneé a Karla, sabía que estaría en su casa trabajando o haciendo espacio en su clóset para sus más recientes adquisiciones pero aun así, no me dejaría morir sola… Estos días son algo que sólo otra mujer puede entender.

En fin, a la media hora ya estábamos tomando el café esperando a Lucía, Martha y Gabriela para luego despejar nuestra mente con mojitos y música en un buen bar. ¿Qué más daba? Sábado nocturno al fin y al cabo; mujeres guapas e independientes en busca de diversión. La pasamos genial.

Y para el domingo a las diez… Mi refrigerador estaba vacío. ¿Qué iba a desayunar? Sonó el interfono: “La señorita Pilar está aquí, ¿autoriza su acceso?”. Abro la puerta y ella entra con mil bolsas del súper en brazos. “Te prepararé el mejor desayuno de tu vida, tú solamente relájate”. ¡Mmm! Su comida evidencia su currículum: chef mexicana multipremiada en “n” concursos de gastronomía internacional. ¡Qué suertuda soy! Su dulces ingredientes, mi ánimo elevaron.

Entonces, mientras ella lavaba los platos, yo revisaba mi Face: mensajes de mi hermana para ir a probar el spa que acababa de conocer; las chicas del club con sus invitaciones para ver una peli por la tarde; postales con mensajes hermosos acerca de la fortaleza femenina; hasta mi madre en foto bañando a Lolita (y mira que ella odia el olor de los perros). A todas les puse “Me gusta”, pero acepté la oferta de Jenny; me fui al spa.

“Hola, pasen por favor, ¿qué se harán?”. Luego de la reflexoterapia, nos quedamos en la tina burbujeante y de ahí, con Maru, la estilista. “Oye, qué padre cabello tienes y el color que traes… ¡guau! ¿Te gustaría que te hiciera un nuevo corte? Mira… te aseguro que lucirás mucho más, más, rejuvenecida, te sentirás ‘re-no-va-da’”. Y mi hermana se adelantó: “¡Por supuesto que quiere! Hazlo, yo se lo regalo”. Y me dejo manipular: pinzas por aquí, silla en giros de 360 grados, secadora, plancha, aceites y de nuevo yo frente al espejo… ¡re-no-va- da!

Renovada llego al trabajo. La recepcionista: “Buen día, qué se hizo, ¡está guapísima!”. Mi asistente: “Nena, hoy te ves espléndida. Hasta me das envidia; con este cambio de look ¡los hombres te caerán enseguida! Oye… ¿y Sergio ya te llamó?”. La pregunta no podría haberme incomodado, ¿quién podría sentirse así después de descubrirse tan amado?

Por ello, nena, debemos cuidar a los amigos, valorarlos, ayudarlos cuando ellos necesiten de nosotros y recibir su apoyo tal cual no lo dan; porque un buen amigo, nunca estará de más.

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Acerca de mí

Soy una mujer que quiere ayudar a todas aquellas personas que padecen sobrepeso a cuidarse, mantenerse saludables y sentirse felices. Para ello, compartiré información que es de mucha utilidad para atendernos, de manera integral, y lograr no sólo una mejor figura sino una mejor autoestima. ¡Quiero animarlas, echarles porras y consentirlas mucho! Hagamos de este espacio un punto de encuentro, de ayuda, un refugio y un trampolín para lograr nuestras metas. ¿Qué te parece?

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