Desde adentro — 21 diciembre 2012
Una de las cosas que más cuesta trabajo construir, identificar y valorar es la propia identidad. Darnos cuenta de quienes somos, lo que nos gusta, lo que queremos, toma tiempo y, sobre todo, disposición de nosotras mismas a darnos el tiempo de echarnos un clavado al interior y descubrir todo esto.
Lo importante y fundamental es que sepamos que cada persona es única y cada mujer también lo es. Así que cuando hagamos nuestro trabajo de reflexión y conocimiento evitemos las comparaciones y aprendamos a descubrirnos únicas.
Pero, ¿cómo descubrirnos y valorarnos como mujeres únicas?
- Date el tiempo de descubrirte. Haz una lista de lo que te gusta, lo que quieres en la vida, tus logros, tus cualidades y defectos, una lista de toda tú.
- No te dejes llevar por lo que la gente dice de ti, para bien o para mal, que nada mueva tu propio concepto de ti.
- Date tu valor y nunca, nunca seas tú la que lo quite, no te infravalores. Lo que tienes vale, lo que quieres lo vas a conseguir con trabajo y lo que no eres, es porque no lo quieres ser.
- Deja a un lado los estereotipos, tanto físicos como de identidad, es decir, no quieras ser otra persona porque tal o cual se vea o actúe así. Sigue tus propios valores e instintos y aplaude eso siempre, las copias son horribles, los originales siempre brillarán.
- Date palmaditas y felicitaciones siempre que seas tú misma, siempre que hagas algo lindo por ti y siempre que sigas y dejes tu propio sello.
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