Ay, nenas, no saben las que he pasado esta semana. Como les conté en otro post, estoy en un momento “cumbre” de un proyecto. La verdad es que no todo ha salido como tenía pensado, muchas cosas, incluso, se han salido de control. Unas se logran resolver y otras la verdad es que no.
Aunque ha habido momentos de alto estrés, he tratado de mantener siempre una actitud positiva y la mente claro, sobre todo para resolver los problemas que se van presentando y también porque pienso que los problemas van a empeorar si yo estoy enojada.
Respiro, pienso y sonrío. ¡Vamos adelante, nena!, me digo.
Creo que así han salido las cosas un poco mejor y yo bajo mi estrés, además transmito a mi equipo un poco de seguridad y buena vibra.
Hago también un ejercicio por confiar en mis conocimientos y mi capacidad para resolver las cosas lo mejor que se pueda. Confianza en mi misma, confianza también en mi equipo de trabajo, confianza en que lo que hemos hecho está bien y que lo que no podamos resolver, aún con todas nuestras ganas, pues hay que soltarlo y no dejar que empañe nuestra mente y nuestro corazón para todo lo demás.
No es fácil, la verdad. Hago un súper ejercicio de estar consciente de mi estado de ánimo y cambiarlo. Como no estamos acostumbradas a ello, esta ha sido una oportunidad maravillosa de probarlo.
¿Les ha pasado?
¿Cómo sobreviven, nenas?
Artículos Relacionados
Related Articles
Comparte Este Artículo
Acerca de mí
(0) Comentarios











