Aquí entre nos — 15 agosto 2012
Un negocio pasado de copas…

Por Nena anónima

Quiero contarles lo que me sucedió ahora que trabajo y a las cosas que una mujer se puede enfrentar.

Ya tengo cierta experiencia en mi trabajo y reconozco que soy muy aventada para hacer cosas, nada me detiene cuando busco algo. Fui a ver a un empresario dueño de una compañía a quien contacté por Internet, mi tirada era ofrecerle mucha de mi cartera de clientes a cambio de poder vender su producto, con esto hacíamos una alianza en la que ambos ganaríamos. Yo con toda la seguridad del mundo lo contacté, me citó en su oficina e hicimos buen click en la cita. Me sentí muy bien porque de entrada ¨me atreví” a dar un gran paso porque luego nos da miedo o nos impone hacer este tipo de cosas. La verdad es que me vendí como una picuda y eso le gustó al empresario.

En la cita, me dijo que le daba mucho gusto que lo hubiera buscado porque conmigo podía vender más y de esa manera era un ganar-ganar para los dos. Así pasaron los días y empecé de inmediato a ofrecer su producto a mis clientes, para mí el trabajo es sumamente importante porque quiero lograr todo lo que he soñado y me he preparado durísimo. Luego, nos hizo falta afinar el negocio entre los dos, es decir, quedar claros en cómo íbamos a trabajar y cómo quedaría el pago de cada venta para mí. Le llamé para ir a tomar un café o a comer y él inmediatamente me dijo que fuéramos a comer y que ahí platicaríamos de todo para sentar bases.

Me invitó a un muy buen restaurant, yo creí que era bueno preguntarle cosas de su vida personal para romper un poco el hielo y sí, me platicó quién era él, su vida y cómo emprendió su empresa, no paró de platicar. Ya más tarde empezó a pedir alcohol, yo no había querido tomar más que refresco pero luego acepté tomar un vodka manteniendo la cordura de que era una comida de negocios. El empezó a tomar ¨cubas¨ y ¨cubas¨ y cada que pedía una me pedía un vodka a mí para acompañarlo. Yo le dije que platicáramos ya de la cuestión del negocio y muy accesible me dijo que no me preocupara, que quedaríamos al 50% de la utilidad para él y el 50% para mí. Todo iba perfecto pero sabemos que el alcohol desinhibe a las personas, yo trataba de “fichar” lo más posible y, de repente, él me empezó a ver ya con una mirada diferente. Empezó a decirme que mi mirada era fuego y que yo era una chica fogosa, que no lo negara porque “¡Podía ver en mí el FUEGO!”. Puede sonar simpático pero, cuando un hombre te dice esto, es incomodísimo, sobre todo porque yo iba a establecer las bases para hacer un negocio con él. De repente se me quedó viendo y se me acercó ¡para besarme!, reaccioné a tiempo porque pude lograr empujarlo, él insistía y forcejeamos ¡pero no me dejé! Se molestó y se retiró sin dar crédito a mi reacción, me preguntó que si sólo lo había buscado para hacer negocios, le contesté que ¨Sͨ, le dije que con gusto podíamos ser amigos pero que era sólo negocios y que si no le parecía ni modo. Yo volteaba a ver las mesas de alrededor porque muchos se dieron cuenta del forcejéo, a íi me dio pena. Sentí que debía ya irme, llevábamos más de 4 hrs en el restaurante. El pidió la cuenta, se quedó muy sacado de onda y yo me despedí y me fui. Me dije a mis adentros, “ya se fue por la borda este negocio”.

Pasaron 2 horas y, de repente, recibí en mi chat un mensajito de él en el que me decía que me pedía una disculpa, que seguíamos en lo dicho de hacer el negocio juntos y que se disculpaba por malinterpretar las cosas. Yo le contesté que no había ningún problema y que todo seguía igual.

La realidad es que eso le dije pero, ese tipo de percances, cambian mucho las cosas, ya no es tan cómodo trabajar pero yo pensando en el negocio tendré que aguantarme, poner distancia y avocarme al plano de negocios. Tengo 30 años, ya no soy una niña y en el trabajo te enfrentas a muchas cosas en las que tienes que aprender a usar la
cabeza. “No se debe mezclar los negocios con el placer”, dice el dicho y  es lo más cierto del mundo.

La moraleja es clarísima, ¿ no?

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Acerca de mí

Soy una mujer que quiere ayudar a todas aquellas personas que padecen sobrepeso a cuidarse, mantenerse saludables y sentirse felices. Para ello, compartiré información que es de mucha utilidad para atendernos, de manera integral, y lograr no sólo una mejor figura sino una mejor autoestima. ¡Quiero animarlas, echarles porras y consentirlas mucho! Hagamos de este espacio un punto de encuentro, de ayuda, un refugio y un trampolín para lograr nuestras metas. ¿Qué te parece?

(1) Comentario

  1. Wow!!! Que historia tan buena!!!!! La mejor que he leído!!!

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