Aquí entre nos — 09 noviembre 2011
The Nightmare Before… DIET

Por: Natalia 

Empiezo un nuevo tratamiento que incluye una dieta muy estricta y la aplicación de cremas reafirmantes. Camino a la clínica, tuve la oportunidad de meditar sobre mis expectativas y temores de ponerme, otra vez, en el difícil y escarpado camino de un régimen para reducción de peso.

 

Aceptar que se es gordo debe ser tan difícil como ser alcohólico o drogadicto. Es muy vergonzoso reconocer que usamos talla extragrande; los amigos siempre nos dicen que no estamos gordos, sólo un poco rellenitos, o bien, que somos mujeres con curvas y que así son las mujeres de verdad.

 

Esto último sobre “ser una mujer de verdad” es cierto, a continuación explicaré el porqué.

 

Hace casi 10 años (y 8 kilos más de peso), tenía un novio idiota y una afición por las revistas de moda. En una de esas revistas, mi novio leyó una entrevista a una modelo photoshoperfecta en la que afirmaba: “No soy vanidosa, me baño y me visto en 20 minutos, ni siquiera me miro al espejo al lavarme los dientes”. Mi novio dijo: “¿Lo ves? Ella apenas y se tarda y es bonita, todo es cuestión de ser delgada”.

 

Ese novio fue despedido, pero antes le expliqué que era obvio que la rubia de la revista mentía y que ok, si en un día normal ella se arreglaba en sólo 20 minutos, para posar en la revista pasaba dos horas en maquillaje y después las fotos eran retocadas en la computadora.

 

Casi todos relacionamos belleza con delgadez y, según parece, si eres muy bella tienes la obligación de decir que no eres vanidosa, que apenas y te acicalas y ¿dieta?, “¡Obvio noooo! Yo como de todo”. Francamente, detesto a cualquier mujer que diga que su belleza no le ha costado ningún esfuerzo, es cierto que existen personas que nacen “bonitas”, pero ser bella, según los cánones actuales, es una tarea difícil y muchas veces desesperanzadora para algunas mujeres.

 

Sentada en la clínica (mientras me explican la dieta que debo seguir), pienso que debo despedirme de las comidas con mi familia y mis compañeros de trabajo, que no voy a poder tomarme una cerveza con mi papá cuando llega a visitarme y no más palomitas en el cine con mi novio.

 

Mientras me colocan el gel y las vendas, pienso que mi celulitis seguro no desaparecerá, y lo feo que debe verse mi cuerpo desnudo. En lo horrible que lucen mis pantalones y que seguro las próximas semanas la pasaré entre el hambre y la frustración de ver que todavía no me cierran mis vestidos.

 

¡Cuántos kilos he perdido y ganado a lo largo de mi vida adulta! En mi closet, las tallas 7, 9, 11 y 13 conviven juntas esperando la época en que uso una u otra.

 

Empecé en esto por salud. No me gustan los sofocos ni que me duelan las rodillas. Pero la parte vanidosa de querer volver a sentirme bonita se cuela entre las prioridades y compite con la infelicidad que se me subirá al cerebro apenas empiece a restringirme alimentos.

 

Lo único que sé es que esta vez debo hacerlo diferente. Debo ponerme el traje de madurez para usar toda mi experiencia previa. No debo empezar con el objetivo de los 19 kilos que debo de bajar. No debo obsesionarme. Debo ser REALISTA y eso significa que antes que expectativas o frustraciones debo hacer uso de la REALIDAD. Y la realidad inmediata es que se me acaba de entregar una dieta y debo concentrarme en cumplirla durante una semana, no por mi novio o mi ropa o las revistas sino porque fue la decisión que tomé, una decisión que me costó dinero. Una semana a la vez, sólo por el compromiso de llegar al siguiente paso. No se trata de pensar en si mi cuerpo es gordo y horrible ahora, se trata de disfrutar el tratamiento, dejarme consentir con el gel mágico y disfrutar los 15 minutos de paz.

 

Wish me luck, please! Me urge convertir esta pesadilla en un sueño que se hace realidad.

*Este texto es un testimonio real enviado por una lectora que prefiere mantener su identidad anónima. Si quieres participar con una historia en esta sección, escribe a eldiariodelanena@gmail.com

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(1) Comentario

  1. compromiso+ un pokito de disciplina=resultados….SUERTE!

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