Mi nombre es Teresa y tengo 45 años. Soy soltera y tengo dos hijos que ya están casados y tienen sus propias familias.
Hace un año cometí un error garrafal en mi trabajo y estuve a punto del despido. La verdad es que fue una cosa seria, algo que, por no poner atención, dejé pasar y luego me trajo muchos problemas, sobre todo a la empresa. Fue una etapa muy difícil, asumir mi error y, sobre todo, asumir las consecuencias. Desde entonces la relación con mis jefes ya no ha sido la misma y la verdad es que hubo un tiempo que hasta yo misma me perdí la confianza. Un bache tremendo.
Pero un día, descubrí que de seguir así sólo me iría peor. Y en esos momentos ya saben que las malas personas salen a relucir más, así que, encima de mi propia desconfianza y la de mis jefes, estaban los señalamientos negativos de algunos compañeros de trabajo, muchos que esperaban mi más mínimo error para regarlo por toda la empresa, hasta llegué a pensar que de verdad les gustaría que me despidieran para quedarse con mi puesto…y puede que no sea muy descabellado. En fin.
Un buen día, luego de un lapso de depresión, me desperté decidida a cambiar eso. Pero no fue nada fácil. Recobrar, siquiera, la pose de seguridad fue cosa de ensayar frente al espejo. Luego siguió una etapa en la que duras repeticiones de afirmaciones positivas, en las que me decía que yo era inteligente y que podía superar eso. Y, finalmente vino una carta en la que puse en la balanza todo lo que soy y no soy, todo lo que puedo hacer y lo que no, mis capacidades y mis limitaciones. Y, ¿qué creen?, pues la cosa salió muy positiva, resulta que soy una gran e inteligente mujer, que tuvo un error pero no más allá.
La verdad es que, a veces, me sigue rondando el fantasma de la desconfianza en mí misma, pero ya hace menos eco en mi mente y en todo mi ser.
Puede ser difícil, nenas, pero vale la pena hacer un ejercicio así con tal de salir adelante, de recobrar la confianza y seguir avanzando profesional y personalmente. Lo que aprendí es que nada es tan fuerte como para vencer a quien se conoce y se sabe armada de lo mejor, y también a quien cree en sí misma y logra vencer el miedo.
Una de las cosas que más me ayudaron fue la música, llenarme de música positiva fue maravillosamente sanador para el alma y el corazón.
Gracias por leer mi experiencia y espero que les sirva de algo.
Con cariño.
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Acerca de mí
(2) Comentarios
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Maryla Pérez
Felicidades Tere y gracias x compartir tu experiencia.Que siga el éxito y así debemos reaccionar todas, un error es eso… sólo un error. Besos y felíz año.
La Nena
Matyla, gracias por leer el diario y escribir tus comentarios. Un abrazo.