Endulzantes naturales

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Por Juliette Nehme, Nutrióloga

¿Dónde nace el antojo por lo dulce y por el azúcar? Será que comienza desde la leche materna o simplemente por querer endulzar un poco nuestras vidas. Conforme comenzamos a comer comidas enteras en vez de refinadas y procesadas, nuestra sensibilidad a lo dulce se agudiza.

La calidad y la cantidad son básicas cuando consideramos usar algún endulzante natural. Existen varios tipos de endulzantes naturales para usarse en vez de azúcar de mesa.

Los endulzantes naturales sirven para reemplazar al azúcar común en cualquier receta. A continuación una tabla para enseñarnos como sustituir un endulzante por otro.

Estos endulzantes se pueden encontrar en tiendas naturistas. Se debe tener por lo menos dos de estos para usarlos en diferentes alimentos y así variar su sabor. El néctar de agave es maravilloso en tes por su rico sabor, el jarabe de arroz sirve muy bien para endulzar galletas, en fin, hay que ser detectives a la hora de buscar y escoger los endulzantes ya que hay gustos para cada paladar.

Cada endulzante tiene sus beneficios. En el caso de la miel de abeja, la miel y azúcar de maple y la azúcar de dátil, tienen muchos nutrientes que el azúcar blanca no tiene; al mismo tiempo siguen siendo azúcares simples las cuales hacen que los niveles de azúcar suban y bajen rápidamente. El uso de estas debe de ser ocasional. La miel de cebada, el jarabe de arroz y el agave de néctar entran con menos velocidad al torrente sanguíneo, por lo tanto son más recomendables para personas con problemas de azúcar. La stevia (también conocida como hoja de miel) no afecta al torrente sanguíneo y puede ser hasta 300 veces mas dulce que el azúcar regular dependiendo en su presentación.

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Soy una mujer que quiere ayudar a todas aquellas personas que padecen sobrepeso a cuidarse, mantenerse saludables y sentirse felices. Para ello, compartiré información que es de mucha utilidad para atendernos, de manera integral, y lograr no sólo una mejor figura sino una mejor autoestima. ¡Quiero animarlas, echarles porras y consentirlas mucho! Hagamos de este espacio un punto de encuentro, de ayuda, un refugio y un trampolín para lograr nuestras metas. ¿Qué te parece?

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