Escalones de honor

Escalones de honor

Me detengo a tomar aire después de bajar cuatro pisos de un jalón. ¡Puff! Me recargo en la pared, cierro los ojos…

En mi mente aparecen las caras de sorpresa de la gente que va en el elevador cuando se abre la puerta. “Sí cabes”, dicen algunos. Todos se arrinconan, haciendo un espacio para que yo suba. Por más que lo intentamos, no quepo (una persona delgada por supuesto que habría cabido).

tumblr_n2yo76r7Pw1sj6t6go1_500

Me retiro, dando las gracias roja de la vergüenza y con la dignidad en el suelo. Otra vez ese sentimiento tan familiar para mí: la pena, el ridículo… ¡Qué feo se siente! ¿Cuándo voy a decidirme a perder esos kilos que tanto me atormentan?

Abro los ojos, tomo aire y sigo bajando los siete pisos restantes. No me atrevo a volver a pedir el elevador y vivir una escena como la de hace rato. Debo apurarme, tengo que llegar a mi cita y ya voy tarde. ¡Auch!, una ampolla en mi talón derecho comienza a hacer de las suyas. Y todavía faltan 140 escalones…

Me acuerdo de Lolita, mi amiga, que ayer me volvió a insistir que vaya a la cita con Carlos. ¡Es un bombón! Cien por ciento mi tipo: moreno, ojos negros grandes. Pero no, ahorita no. Le tuve que volver a posponer la cita e inventarle un nuevo pretexto. Me cae que debería volverme escritora…

140… Por fin acabo de bajar. Estoy agotada y me duelen los pies, los tengo desechos. Ya tengo que ponerme a hacer ejercicio, qué mala condición física tengo.

Me subo a un taxi para dirigirme a mi cita. Muero de hambre, ¿en dónde voy a comer hoy? ¿Por qué todo el tiempo pienso en comer? ¿Qué no veo que ya no quepo en los elevadores? Ya ni me entiendo, me siento mal con mi forma de comer, pero no puedo evitar comer de esa forma. Si sigo así, nunca voy a adelgazar.

tumblr_mxv47f1FxL1t6bgbfo1_500

Saco mi cartera para pagarle al taxi, y junto con el billete sale la tarjeta de una Nutrióloga que me recomendaron. Pago y me bajo. ¿Será el destino? Después de haberme sentido tan mal en el incidente del elevador, quizá esta tarjeta salió por coincidencia. A lo mejor me está avisando que ya es momento de hacer algo por mí.

Terminando mi cita, decido llamar al consultorio de la Nutrióloga. Tengo que prepararme para esa gran cita con Carlos. Además, ya quiero enflacar y ponerme ropa bonita para sentirme bien.

“¿Bueno? Consultorio de la Nutrióloga… Si, quiero hacer una cita…”.

Aventura pasada de La Nena

Si quieres leer más puedes seguirme en @diariodelanena

www.facebook.com/diariodelanena


Escrito por: La Nena
Soy una mujer que quiere ayudar a todas aquellas personas que padecen sobrepeso a cuidarse, mantenerse saludables y sentirse felices. Para ello, compartiré información que es de mucha utilidad para atendernos, de manera integral, y lograr no sólo una mejor figura sino una mejor autoestima. ¡Quiero animarlas, echarles porras y consentirlas mucho! Hagamos de este espacio un punto de encuentro, de ayuda, un refugio y un trampolín para lograr nuestras metas. ¿Qué te parece?