5 hábitos que hacen a tus niños muy felices

niño feliz

¿Te preocupa que tus niños sean felices? ¡Claro, a qué mamá no! Y lograrlo no es tan difícil como se piensa, es cuestión de implementar hábitos, reglas y actitudes que les ayudarán.

Por raro que te parezca, poner reglas a tus hijos y hacerlos de hábitos les ayuda mucho, por principio a que se sientan seguros y también para que a base de “repetición” ellos descubran sus propias habilidades, capacidades y valores.

Ayuda a tus hijos a ser felices y trata de implementar estos hábitos en su día a día:

  1. Comer a su hora: “Barriga llena, corazón contento”, los alimentos, además de nutrir a tus pequeños, ayuda a que estén satisfechos físicamente y tranquilos psíquicamente. ¿Cómo te pones cuando tienes hambre? ¡La mayoría de nosotros nos ponemos de malas! Eso mismo pasa con los pequeños, aunque ellos a veces no saben precisamente lo que les pasa y se pueden poner irritables, gritones y lloran. Cuando un niño está siempre “bien comido”, tiene ánimo para jugar, estudiar, dormir. ¡No te saltes sus comidas y trata de que siempre sean a la misma hora! Que sean pocas las veces que las comidas se mueven de hora.
  2. Dormir bien: Es el coco de muchos padres que sus hijos duerman bien y a sus horas, pero es básico que tengan sus horas de sueño completas y  “bien dormidas”. Crea una atmósfera idéntica cada noche; baja la luz, cero televisión o radio, baña a tu hijo, pon aromaterapia relajante, etcétera. Ayúdalos a dormir bien, establece horarios. Un niño que ha dormido bien es un niño relajado, feliz y dispuesto al mundo.
  3. Se pueden expresar sin represión y se sienten escuchados: Primero ayuda a tus hijos a identificar sus emociones, por ejemplo, si grita, pregúntale; “¿Estás enojado?”, “¿Te sientes mal?”, “¿Estás frustrado por que no te salió tu dibujo?”. Es importante que tu hijo aprenda a identificar lo que siente y la razón por la que se siente así. Lo segundo será que le des la libertad de expresarlo, no lo reprimas, no lo contradigas con frases como “no puedes estar enojado por eso” o “es muy tonto que te sientas menos que tus hermanos”, es decir, tu hijo lo está sintiendo, tal vez lo que debes hacer es dejar que exprese cómo se siente y ayudarlo a canalizar esas emociones para luego hablar sobre ello y que se sienta mejor. No le hagas menos sus opiniones, ni sus dudas, permíteles intervenir (si es apropiado) en una plática familiar. Un niño que se siente escuchado sube mucho su autoestima, se siente valorado y es feliz.
  4. Juegan libremente: Los niños están  llenos de instrucciones en casi todo lo que hacen, incluso a veces hasta cuando juegan solitos, muchos padres los ven jugar y se les escucha decir “mejor pon esos bloques apilados”, “no se puede hacer una vía de tren así”. Trata de dejar las reglas a un lado, estimula su imaginación, dale juguetes menos automáticos y que tengan que actuar más ellos y construir su juego. Date tiempo de jugar con ellos el juego que ellos quieran y déjalos tomar las decisiones sobre cómo se juega y qué se hace. Libérate tú también, permítete ser niño y jugar junto con tus hijos. Olvida las reglas, deja sólo aquellas que ayuden a la seguridad, pero permite la libertad y la imaginación.
  5. Se sienten amados incondicionalmente: Nunca, NUNCA, les digas a tus hijos “no te quiero”, ni de broma, ni cuando han hecho algo muy malo. Separa la acción de lo que sientes por él; “no estuvo bien que le pegaras a tu hermana y no voy a dejar de quererte por ello, pero eso le hace daño a ella y la haces sentir mal”. Es decir, él debe saber que debe corregir sus acciones y que lo hará junto con el amor de sus padres. Los niños que se sienten queridos y apoyados incondicionalmente toman mejores decisiones, son mejores personas, corrigen sus errores y son más seguros. Perdónales, apóyalos, oriéntalos, impúlsalos.

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Escrito por

Soy una mujer que quiere ayudar a todas aquellas personas que padecen sobrepeso a cuidarse, mantenerse saludables y sentirse felices. Para ello, compartiré información que es de mucha utilidad para atendernos, de manera integral, y lograr no sólo una mejor figura sino una mejor autoestima. ¡Quiero animarlas, echarles porras y consentirlas mucho! Hagamos de este espacio un punto de encuentro, de ayuda, un refugio y un trampolín para lograr nuestras metas. ¿Qué te parece?

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