La primera cita

La primera cita

Decidida a conseguir más del misterioso Paco, hice hasta lo imposible por encontrármelo durante toda la semana. Para mi sorpresa, Paco se había ido de viaje de negocios, ¡no puedo creer que nadie me pudo avisar!, esa Olguita anda muy distraída, algo le ha de estar pasando y yo ridículamente arregladísima en vano toda la semana, pero bueno…

Cambiando de tema, esta semana fui a comer con mis íntimas amigas, en mi grupo somos cuatro y nos conocemos desde hace más de 15 años, íbamos juntas desde primaria. Todas menos Sofía. Andrea, Lolita (mi mejor amiga) y yo nos conocimos en primero de primaria, Andrea y yo instantáneamente nos volvimos mejores amigas; Paulina era un poco más recatada socialmente y pues nosotras éramos un poco molestonas, de hecho no entiendo por qué nos habla después de todas las maldades que le hicimos.

En secundaria, cuando ya habíamos madurado un poquito, Paulina se nos unió y dejamos de molestarla, en realidad siempre fue muy buena onda nada más que era muy estudiosa y matada y nosotras la molestábamos, pero si algo hice durante mi secundaria y prepa fue pedirle perdón de todo lo que la molesté, porque como niño crees que es muy divertido pero en realidad dañas mucho el autoestima de tus compañeros.

Andrea siempre fue la más popular, un desastre académicamente pero siempre ha sido muy bonita, se viste muy bien y tiene esa actitud de cuando eres segura de ti misma, es de muchos amigos y nunca le ha faltado novio. Ahora está comprometida por segunda vez en su vida y esperamos que esta vez no se cancele la boda.

Por otro lado, Paulina es más como yo, no le sobran los novios pero tampoco le faltan, o bueno, más bien es por épocas. Y queda Loli, a ella la conocí en mi primer trabajo e hicimos click instantáneo, ella es lo más auténtico que hay, hace yoga, es la psicóloga del grupo, siempre tiene para cualquiera una enseñanza y puede terapearte para que estés mejor. Cuando se la presenté a las demás chicas del grupo también hicieron click y ahora es como si la conociéramos de toda la vida.

Loli también tiene novio, lleva casi 10 años con él, es músico, pintor, maestro de todo y y ella es diseñadora gráfica. Pau y yo, que somos las solteras del momento, nos hemos unido mucho últimamente, salimos juntas a fiestas, bares, cine, compras, etcétera. Se puede decir que tenemos la peor suerte del país en cuanto hombres, traemos como una maldición o algo porque últimamente conocemos puros hombres que no quieren compromisos, por eso estoy tan encaprichada con Paco, porque se ve bastante normal con todo y su misterio.

A Pau y a mí ya nos tocó de todo, uno que estaba casado y no había dicho, uno lleno de hijos, uno súper cristiano que en la primera cita ya quería que me convirtiera a su religión, uno que me mando poemas antes de la primera cita, uno que a la segunda cita ya se aparecía casual en mi oficina a saludarme, ¡uff! A Pau le tocó uno que le dijo “te amo” como a los dos minutos, uno que le empezó a gritar en un restaurante, uno que se depilaba la ceja… No, bueno, nos ha tocado de todo, hasta el típico que intenta dobletear con las amigas, pero obvio en cuanto nos dimos cuenta lo mandamos a volar al instante.

Bueno, pues en la comida les conté a mis amigas de Paco, y la intensa de Andrea que está acostumbrada a obtener todo lo que quiere decidió que esto no se podía quedar así y, en menos de una hora, ya teníamos un reporte de la vida de Paco. Andrea conoce a todo el mundo y logró averiguar varias cosas, pero nada que cambiara mi situación actual.

computadora

Paco es un soltero que disfruta plenamente de su soltería, eso es todo en realidad.

Al terminar la comida regresé a la oficina, sin retocar el maquillaje pues se supone que Paco no estaría ahí. Llegué y vi un post it en forma de estrella pegado a mi computadora que decía:
 “Te ves muy bien de negro, te espero en mi oficina. Paco”. Mi corazón empezó a palpitar a mil por hora, era una combinación de nervios, emoción y enojo, mucho enojo. ¿Cómo podía decirme eso después de que no me pidió mi número de celular otra vez? ¿Cómo podía ponerme esa nota después de que apenas y hemos cruzado unas palabras en los últimos días? ¿Qué tipo de mujer cree que soy o qué es lo que espera de mí?

Cuando se me bajaron los nervios y el coraje subió, sin pensarlo, y a paso firme y rápido, me dirigí a su oficina y pasando el escritorio de la secretaria que no estaba, entré derechito, la puerta estaba abierta, Paco estaba al teléfono pero se sorprendió tanto de verme que colgó inmediatamente. Sin darle oportunidad ni de saludar, le puse la nota en la cara y casi a gritos le pregunté qué significaba esto, que por qué tipo de mujer me tomaba y que qué le había dado por entrar en mi oficina y pegarme papelitos en mi oficina.

telefono

Una cara de sorpresa que jamás había visto remplazo la amistosa mueca que siempre tiene Paco y, tratando de tranquilizar, me dijo: Perdón, pero yo no escribí eso, no sé si exista otro Paco en la oficina o si es una mala broma, pero yo jamás me atrevería a hacer eso.

Era cierto, lo podía ver en su cara ¡No fue él! ¡Qué vergüenza! Me puse roja, pedí disculpas y apenada salí de la oficina. Mis ojos al borde del llanto y, en eso, Olguita me intercepta y me pregunta qué pasa, le explico lo sucedido y me empieza a pedir perdón con mucho arrepentimiento.
 Fue una mala broma que Olguita me jugó, pensó que era una buena forma de decirme que Paco había regresado a la oficina y que sabría que era ella pues era su letra y sus post its en forma de estrella. Era algo obvio, ¡pero no lo pensé! Tengo que aprender a pensar antes de actuar

post it

Me quería morir, nunca había sentido tanta pena en mi vida. Ahora sí esto superó todos los osos que hago a diario,  esto cruzó la línea.

Regresé a mi oficina e intenté acabar el trabajo que tenía pendiente sin ningún resultado. Mi mente no podía dejar de darle vueltas al asunto. Debo trabajar en mis impulsos, no lleva a nada bueno actuar sin pensar y tener estos arrebatos. Prometo que la próxima vez voy respirar y contar hasta 10 antes de cualquier arranque.

Cuando el día estaba por terminar, llaman a mi puerta y era Paco, y ahí fue cuando por fin me dijo: Lamento no haber sido yo el de la nota pero, si me das tu teléfono nuevamente, podemos empezar de cero y ver qué pasa.

Continuará…

Historia pasada de La Nena

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Escrito por

Soy una mujer que quiere ayudar a todas aquellas personas que padecen sobrepeso a cuidarse, mantenerse saludables y sentirse felices. Para ello, compartiré información que es de mucha utilidad para atendernos, de manera integral, y lograr no sólo una mejor figura sino una mejor autoestima. ¡Quiero animarlas, echarles porras y consentirlas mucho! Hagamos de este espacio un punto de encuentro, de ayuda, un refugio y un trampolín para lograr nuestras metas. ¿Qué te parece?

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