Lo que la cirugía plástica no te da

Después de mucha insistencia de una querida amiga, voy a contarles mi historia. Puede que les parezca triste, y sí lo es, pero al final verán que tiene un final feliz. Espero que a muchas les sirva de ejemplo y … Leer más

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Después de mucha insistencia de una querida amiga, voy a contarles mi historia. Puede que les parezca triste, y sí lo es, pero al final verán que tiene un final feliz. Espero que a muchas les sirva de ejemplo y aprendan algo, de corazón, deseo que muchas nenas abran los ojos a través de mi relato.

Hace como seis años comencé a con un novio del que estaba súper enamorada. Él era súper lindo y la verdad es que también me quería mucho. Durante un año la pasamos muy bien, el amor, la diversión, los viajes, todo era fabuloso hasta que un día, en un viaje a la playa, me dijo “no te haría mal tener un poco más de pecho”.

Y me hice la operación del pecho. Carísima y dolorosa, pero yo estaba feliz y mi novio más. Pero ahí no paró la cosa. Por gusto propio y, mucho más, por impulso de mi novio, me operé las pompas, la nariz, me hice liposucción en abdomen, caderas y brazos,  me inyecté botox en frente y labios, y cambié mi color de pelo por un rojo intenso. Bueno, hasta tomé un curso de maquillaje para poder “verme mejor”.

La verdad es que cada cirugía y cada tratamiento ha sido doloroso para mi cuerpo y para mi bolsillo también. Tuve, además, que aguantar las críticas de mis amigas y de mi familia, pero yo creía estar feliz porque mi novio estaba contentísimo. Mi relación lo era todo para mí y era capaz de aguantar cualquier dolor y cualquier transformación “por amor”.

Desgraciadamente, como a muchas mujeres, me llegó la mala recomendación de “un doctor buenísimo que te inyecta y te ayuda a modelar el cuerpo”. Le comenté a mi novio y fuimos los dos a que me pusieran un poco de esas inyecciones en la cadera, para moldearla. Fatal.

Me puse muy mal, enfermé, fui a parar al hospital. Tuvieron que operarme para intentar sacar lo que me habían inyectado, pasé por muchos tratamientos antes de quedar más o menos bien. Todavía ahora sigo en tratamientos. Mi novio, en esa terrible temporada…se fue. Me dejó sin más ni más. Sufrí mucho, por su abandono y por lo que estaba pasando en mi cuerpo. Me deprimí terriblemente.

Dos años pasé así, mi familia y amigos ya no sabían ni cómo ayudarme. No salía, descuidé mi trabajo y mi vida por completo. Me miraba al espejo y me odiaba. Ahí fue cuando me cayó el veinte de que hice todo eso por las razones equivocadas, por gustarle a alguien y no por mi propio gusto.

Hoy, llevo ya meses en terapia psicológica y estoy aprendiendo a quererme y a valorarme, incluso estoy aprendiendo a aceptar mi cuerpo como es ahora. Aunque la gente me dice que tengo un cuerpo envidiable, yo no me siento así. Pero lo hecho, hecho está. Así que ahora debo aprender a quererme, cuidarme y valorarme para poder animarme a buscar alguien que también lo haga. Ahora veo mi gran error de hacer todo por complacer a alguien y dejar a un lado mis propias opiniones sobre algo tan importante como mi cuerpo.

Ahora puedo ser un poco optimista y creo que dentro de poco saldré de este bache. Me ha quedado una gran lección, lo que tienes dentro, nada de fuera te lo da. Un “gran cuerpo” no lo es todo, sobre todo si por dentro estás incompleta.

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Escrito por

Soy una mujer que quiere ayudar a todas aquellas personas que padecen sobrepeso a cuidarse, mantenerse saludables y sentirse felices. Para ello, compartiré información que es de mucha utilidad para atendernos, de manera integral, y lograr no sólo una mejor figura sino una mejor autoestima. ¡Quiero animarlas, echarles porras y consentirlas mucho! Hagamos de este espacio un punto de encuentro, de ayuda, un refugio y un trampolín para lograr nuestras metas. ¿Qué te parece?

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