Pedir para llevar los remanentes de un platillo que no terminamos en un restaurante, o guardar la comida que sobra en casa o el trabajo, para otro día o para consumirla más tarde, puede ser provechoso, pero también implica riesgos, si no se maneja adecuadamente. Conoce las medidas que debes tomar para que no te haga daño.
Refrigerar y calentar adecuadamente
Conservar los alimentos refrigerados, es el primer paso que debes tomar para evitar la proliferación de bacterias que pueden ser dañinas. La Academia de Nutrición y Dietética señala que los sobrantes de comida deben refrigerarse por lo menos a 40 grados Fahrenheit, como máximo a las dos horas de haberse servido. Mientras que en climas calurosos, lo recomendable es conservarlos a más de 90 grados Fahrenheit y refrigerarlos a más tardar una hora después de servidos. Para asegurarte que tus alimentos están bien resguardados, verifica frecuentemente el termómetro del refrigerador, lo mismo de casa, que de la oficina.
Dónde se guardan los alimentos también es importante para protegerlos. La institución remarca la importancia de almacenarlos dentro de recipientes limpios y herméticos, en la nevera.
El momento de calentarlos es crucial, pues de acuerdo con La Academia de Nutrición y Dietética, de que alcancen la temperatura adecuada, depende la eliminación de bacterias que pudieran estar presentes. Por ello, la entidad puntualiza que los remanente de comida que se recalientan deben llegar a los 165 grados Fahrenheit, incluyendo todos los alimentos contenidos en el platillo, que siempre deben medirse en su zona central o más gruesa.
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Fuente http://www.telemundochicago.com/
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