Por Lorena Iga
1. Desayuna como un rey, come como un príncipe y cena como un mendigo. Éste debería ser el lema a seguir si quieres llevar una alimentación adecuada. Es importante desayunar bien todos los días para evitar problemas como el sobrepeso o la obesidad. La comida debe incluir la mayor variedad de alimentos. Y en la cena debes complementar con aquellos alimentos que no hayas consumido a lo largo del día, siempre que sean ligeros y moderados.
2. Cinco comidas al día. Es fundamental no saltarse ninguna comida para seguir la línea. Desayuno, almuerzo, comida, merienda y cena. Respeta cada momento y sigue una progresión de mayor a menor cantidad. Comer algo ligero entre horas te servirá para llegar con un apetito moderado a las principales comidas.
3. Bebe unos dos litros de agua al día. Mantener el cuerpo bien hidratado es básico para evitar problemas de salud, como sequedad bucal, pérdida de apetito o mareos.
Si bebes un vaso de agua justo antes de las comidas principales, engañarás al hambre y saciarás antes tu estómago.
4. Sopas y ensaladas para empezar Comienza las comidas con una sopa o una ensalada. Tienen dos grandes ventajas: te aportan muy pocas calorías y ocupan gran volumen en el estómago, distendiéndolo. De esta manera, te sentirás saciado y apenas engordarás.
5. Picoteo saludable. Se tiende a pensar que comer entre horas no es sano. Sin embargo, si eliges los alimentos adecuados, los tentempiés te ayudan a reponer fuerzas y sirven para saciar el hambre. Ten siempre a mano: frutas y verduras, lácteos desnatados, frutos secos y cereals integrales.
6. Mastica bien. Saborea los alimentos, no comas con prisa. Si masticas la comida a conciencia, le darás tiempo al estómago para asimilar todos los nutrientes y mandar señales al cerebro cuando estés saciado. Por lo tanto, masticar un alimento ya lo convierte en más saciante que si se toma por ejemplo licuado.
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