¿Padeces el mal del monólogo?

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El mal del monólogo, ¿qué es? Imaginemos la escena: Sales con las amigas, empieza la charla y después de tres, cuatro horas, todas siguen escuchando a Lolita hablar y hablar de ella y del mismo tema. Y es que ¡Lolita está padeciendo el mal del monólogo! ¿Te ha pasado?

Si has pasado por alguna de las siguientes situaciones, es porque sí has sufrido el mal del monólogo…

  • Acaparas la conversación de toda la reunión
  • Hablas sin parar
  • Repites y repites casi siempre alrededor del mismo tema
  • Nadie participa más que en pequeños comentarios o preguntas
  • Si alguien cambia el tema, lo vuelves a retomar
  • La reunión y la conversación se hace tediosa y monótona

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Pero, ¿por qué ocurre esto? Es una necesidad de hablar por ser vista. Tiene que ver mucho con la ansiedad. Es como para no ver lo demás que pasa en nuestra vida. Y esto se traduce en que finalmente, sentimos insatisfacción con lo que estamos viviendo; no somos felices.

El caso es que de cierta forma, alejamos a las personas, porque a nadie le gusta estar horas y horas frente a un monólogo. En mi reunión con las amigas, yo veía a Karlita, que estaba enfrente, haciendo bizcos del sueño y ya dispersa de la reunión.

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Por supuesto, saliendo del restaurante, Karla me hizo notar que las últimas veces que habíamos visto a Lolita, ella acaparaba toda la conversación y eso, a ambas nos resultaba incómodo porque no sabíamos cómo decirle que nos molestaba; nos daba pena.

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Obviamente si un día una trae un problema y lo platica con las amigas, no quiere decir que tengamos el mal del monólogo, pero si es en cada reunión, constante, ¡ten cuidado!

Quizá debas revisar qué está ocurriendo en tu mundo y en ti misma; ¿hay algo con los que no te sientes a gusto? Tu trabajo, tu pareja, los hijos… tu cuerpo. Haz una reflexión y si es necesario, acude con un especialista, porque definitivamente las amigas no los son. Incluso, al no entender lo que te pasa, pueden optar por dejarte de invitar.

Acuérdense nenas, siempre hay que estar auto-observándonos.

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