“Pobrecita de mí”

24 nov nena

Ayer tome café con una amiga de la oficina que siempre me acaba platicando una historia trágica de su vida. ¿Les ha pasado? ¿Conocen a alguién así?

Hay gente que siempre alimenta a su víctima interior y le encanta estar en esa postura para no moverse de lugar.

Al principio, todas nos preocupabamos por esa amiga, la ayudabamos, pero con el tiempo vimos que ella va buscando estar en esa situación, pues ya es familiar para ella. Es su “modus vivendi”. Le encanta llamar la atención generando lástima en los demás y así se siente importante.

Todas tenemos una vícitma interior y, a veces, la alimentamos, pero  no hay que olvidar que también tenemos una triunfadora. Cada quién decide a cuál de las dos le dá más importancia y alimenta, esa es la que va a crecer más dentro de nosotros. Tengamos cuidado porque ser víctima tiene una ganancia secundaria muy grande, pero también nos impide movernos de lugar.

¡Mucho ojo!

Algo para reflexionar:

 Por extraño que parezca, podemos volvernos adictos a los problemas, si vivimos con la suficiente desdicha, crisis y disturbios durante un tiempo suficiente, el miedo y el estímulo provocados por los problemas pueden convertirse en una experiencia emocionalmente cómoda.

 Melody Beattie

Escrito por

Soy una mujer que quiere ayudar a todas aquellas personas que padecen sobrepeso a cuidarse, mantenerse saludables y sentirse felices. Para ello, compartiré información que es de mucha utilidad para atendernos, de manera integral, y lograr no sólo una mejor figura sino una mejor autoestima. ¡Quiero animarlas, echarles porras y consentirlas mucho! Hagamos de este espacio un punto de encuentro, de ayuda, un refugio y un trampolín para lograr nuestras metas. ¿Qué te parece?

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