¿Qué hago si no me gusta mi cuerpo?

¿Qué hago si no me gusta mi cuerpo?

Simpática y tímida

Los psiquiatras Christophe André y Francois Lelord confirman esto: a partir de los 8 años, en términos globales, las niñas están menos satisfechas con su cuerpo que los niños. La mirada que tienen sobre sí mismas es mucho más crítica, mucho menos inocente. Pero probablemente existan otras causas para la fragilidad del ego femenino.

Un estudio canadiense realizado en 1998 acerca de las actividades de los jóvenes fuera de la escuela, revela una diferencia importante en la vida social de los dos sexos. En el caso de los niños pequeños, la tasa de participación en las actividades extraescolares sólo difiere un poco entre niñoas y niñas.

Los niños son un poco menos propensos a participar cuando tienen entre 4 y 5 años, mientras que las niñas son un poco menos propensas a hacerlo cuando tienen entre 6 y 12 años. Sin embargo, en el caso de los adolescentes, la diferencia entre ambos sexos es más evidente. De hecho, entre los que tienen 14 y 15 años, una de cada cinco muchachas señala que no participó en ninguna actividad, mientras que en el caso de los jóvenes es uno de cada 10 quien manifiesta no participar en actividades extraescolares.

Volvemos a encontrar aquí el peso del entorno social, tan conocido por los psicoterapeutas. Los padres suelen alentar más a sus hijos varones a que se reafirmen, a que sean emprendedores, a que participen en actividades que valoricen la autoestima (deportes y competencias). Mientras, las niñas son incitadas a ser coquetas y dóciles, y su timidez nunca se considera un defecto. A medida que pasan los años, la confianza en sí mismos que consiguieron los niños gracias a sus valoradas puestas a prueba, está por desgracia ausente en el caso de las niñas.

Sexualidad y desempeño

La dictadura de las apariencias no es el único objeto de debate. Una vez superada la delicada prueba de la seducción, dolorosa para nuestra autoestima, queda lo más difícil: la primera vez. Hasta aquí, hombres y mujeres no arontan las mismas angustias ante el acto sexual.

Las muchachas temen mostrarse desnudas y revelar “defectos” físicos, mientras que los muchachos temen no poder “cumplir”, no saber cómo verse hábiles: tamaño del sexo, prácticas sexuales o aguante durante el acto. Pero también en ese caso, los dictados normativos de la actualidad parecen borrar las diferencias. La pornografía invirtió los imaginarios de los hombres, así como los de las mujeres, retransmitidos por la prensa que legitimó la noción de desempeño sexual como norma social.

Ahora, ambos sexos tienen miedo de no estar a la altura de las expectativas del otro: de no saber reproducir los gestos, las actitudes correctas, de mostrarse demasiado tímidos o inexpresivos.

Cada vez más, el juego sexual sigue un plan de acción predeterminado donde se trata de “marcar” todas las casillas, con el riesgo de parecer “inhibido”.

¿Acaso lo natural y el instinto habrán pasado de moda?

Desde hace una década, incluso existe una cirugía estética del “sexo” que supuestamente garantizará el éxito o, de manera más prosaica, inspirará el “respeto” de los pares. Hablamos sobre todo del alargamiento de pene, respuesta al famoso “complejo del vestidor” que sufren tantos hombres. Convencidos de tener un sexo demasiado pequeño, estos señores sueñan con algunos centímetros que los ayudarán a recuperar su autoestima.

 Fuente “Cero complejos”, Ed. Marabout


Escrito por: La Nena
Soy una mujer que quiere ayudar a todas aquellas personas que padecen sobrepeso a cuidarse, mantenerse saludables y sentirse felices. Para ello, compartiré información que es de mucha utilidad para atendernos, de manera integral, y lograr no sólo una mejor figura sino una mejor autoestima. ¡Quiero animarlas, echarles porras y consentirlas mucho! Hagamos de este espacio un punto de encuentro, de ayuda, un refugio y un trampolín para lograr nuestras metas. ¿Qué te parece?