¡Que todos te admiren! Consejos para ser centro de atención

Ella siempre luce radiante, ella siempre está contenta, ella es siempre la primer invitada a cualquier fiesta, ella tiene muchos galanes… ¿Por qué yo no? Rafael Calbet, en Maestros o aprendices, nos explica que en el mundo hay dos clases de personas: … Leer más

Ella siempre luce radiante, ella siempre está contenta, ella es siempre la primer invitada a cualquier fiesta, ella tiene muchos galanes… ¿Por qué yo no? Rafael Calbet, en Maestros o aprendices, nos explica que en el mundo hay dos clases de personas: los maestros y los aprendices. Los primeros son personas que han logrado un bien vivir y por lo tanto, se han convertido en ejemplos a seguir para los demás; los segundos, obviamente, aún tienen varias lecciones por aprender antes de transformarse en personas motivo de admiración.

Revisa las nueve siguientes lecciones para conocer a cuál tipo perteneces y reconozcas las enseñanzas que aún te faltan por asimilar.

1. Perseguir tus sueños. No se trata de si los logras o no, eso es un efecto secundario de hacer todo lo posible por estar en el camino hacia tus sueños, pues al ser un motivo de vida, algo que te hace sentir significativa, te impulsa a actuar. Incluso por esto mismo no desfalleces ante la idea de cuanto tiempo resta para lograrlos, pues lo realmente importante es que estás en su búsqueda. ¿Sabes cuál o cuáles son tu sueños? Empieza por definirlos.

2. Hablar en primera persona. Los maestros son personas que buscan el bienestar para sí mismos porque saben que no podrían causar bienestar en el mundo si no cuentan primero con él. Miran hacia dentro, no hacia fuera; están bien consigo mismos no para deslumbrar a los demás, sino para asombrarse de ellos mismos. Además, se hacen cargo de sí mismos, de sus obligaciones, y responsabilidades, de sus opiniones y acciones; nadie más es el hacedor de su propio criterio que uno mismo.

3. Estar en paz con tu pasado. Éste es una historia vivida que ya no te representa en el presente, pero de la cual puedes aprender: Eres lo que eres gracias al pasado. Traerlo al presente es sólo un método para comprenderte, aceptarte y estar en paz contigo misma para mirar con nuevas expectativas hacia el futuro.

4. Perdonar. Vivir enganchado al pasado significa albergar remordimientos o rencores no resueltos que minan nuestro avance porque nos siguen lastimando; estar en paz implica haber soltado los lastres que bajo nuestra interpretación causaron injusticias que nos dañaron.

5. Ser humilde. Compartir la crítica y los halagos, porque eso no menoscaba nuestra persona, al tiempo que somos capaces de recibirlos porque en realidad sabemos lo que somos y podemos ser; es la confianza en nosotros mismos la que nos ayuda a visualizar que el cambio está en nuestro poder y que aun podemos mejorar gracias a nuestras habilidades y debilidades también; los maestros se saben seres imperfectos en transformación, lo cual los mantiene abiertos a aprender de todo y todos.

6. La ambición existe, sustentada en la perseverancia. Porque el ser constante incapacita para cesar de intentar; el “es imposible” es sustituido por “hasta ahora no he sabido cómo”, por lo tanto, en cada intento se aprende más acerca de ese cómo.

7. Tener visión. No como líderes de una empresa que se establecen objetivos precisos y tiempos precisos, sino como personas que reconocen lo que pueden obtener de sí mismos, el lugar que pueden ocupar, lo que son capaces de hacer; y se empeñan por llegar hasta allí. Al final, en eso han basado su vida, en la búsqueda de su perfección, no en la perfección misma; en como vivieron la vida, no en los que acumularon durante ella.

8. Capacidad de sobreponerse. Aprender posibilita ser personas que rebasan con ligereza los obstáculos o contratiempos que la vida incansables veces coloca delante; los maestros toman un papel de protagonistas orientando sus acciones con una actitud positiva, lo cual les da la certeza de que todos los días es una perfecta oportunidad para demostrarse que pueden volver a intentar lo que han fallado.

9. Serenidad. Surge de la habilidad de no concederle a las cosas más importancia de la necesaria, ni para hundirse ni para engrandecerse. Es lo contrario de la impulsividad por supuesto; está alejada de la indiferencia afectiva y es muy cercana a la ecuanimidad. Se origina tras habernos hecho conscientes de nuestras posibilidades, de haber hecho una autocrítica centrada, no sesgada hacia la baja autoestima ni al egocentrismo; y lo mismo hacer con cada situación que se nos presenta ante la vida o cada persona que conocemos.

¡RECIBE LO MEJOR DE MI DIARIO CADA SEMANA!

Suscríbete al newsletter de El diario de La Nena y recibe los mejores artículos y consejos, directo a tu bandeja de entrada.

Escrito por

Soy una mujer que quiere ayudar a todas aquellas personas que padecen sobrepeso a cuidarse, mantenerse saludables y sentirse felices. Para ello, compartiré información que es de mucha utilidad para atendernos, de manera integral, y lograr no sólo una mejor figura sino una mejor autoestima. ¡Quiero animarlas, echarles porras y consentirlas mucho! Hagamos de este espacio un punto de encuentro, de ayuda, un refugio y un trampolín para lograr nuestras metas. ¿Qué te parece?

¿Qué opinas? Deja una respuesta

comentarios