Salud — 06 junio 2013
Maternidad tardía

La maternidad tardía se establece socialmente de acuerdo al promedio de años en que las mujeres gestan a su primer hijo en zonas geográficas determinadas. Desde la perspectiva médica, la connotación tardía de la gestación del embarazo en términos biológicos, se refiere a todas aquellas mujeres que conciben su primer embarazo con 35 años o más.

En México, la fecundidad por grupos de edad nos muestra que, de 1976 al 2010, el grupo de edad al que corresponde el máximo de la tasa de fecundidad es el de las mujeres de entre 20 y 24 años. Después de ese rango, se observa una disminución sustancial de la fertilidad en los grupos de mayor edad.

El embarazo posterior a los 35 se considera como de alto riesgo, es decir, con mayor posibilidad de padecer complicaciones obstétricas y fetales. Uno de los primeros problemas ante los que se enfrentan las mujeres que esperan quedar embarazadas posterior a los 35 años, y aun más después de los 40 años, es justamente lograr el embarazo.

Esta situación tiene su origen en la disminución de la frecuencia de la ovulación (insuficiencia ovárica) en las mujeres que rebasan los 35 años y en que se pueden presentar dificultades ginecológicas más recurrentes a una edad avanzada como la endometriosis y la adhesión de las trompas de Falopio u ovarios impidiendo la concepción.

Algunos de los problemas de salud que se han relacionado con este tipo de embarazos son: hipertensión arterial, síndrome de Down, altas posibilidades de defectos cromosómicos en los recién nacidos, dificultades para brindar una buena oxigenación y nutrición al feto, falta de crecimiento fetal, bajo peso y dificultades para el parto vaginal (aumenta la probabilidad de la cesárea), entre las principales. Sin embargo, es importante señalar que las circunstancias en las que se desarrolle el embarazo, y por lo tanto la salud de la madre y el hijo, son situaciones particulares que dependen de la salud especifica en tanto cuidados y prevención de enfermedades por parte de la madre.

El embarazo tardío implica riesgos, desde luego; por ello es importante tener los cuidados necesarios para dicha circunstancia (que no son tan diferentes de cualquierotro embarazo): contar con un control prenatal desde el momento en el que se planifica el embarazo (antes y después), tomar ácido fólico y complementos alimenticios bajo supervisión médica, seguir una dieta balanceada y, en cuanto nazca el bebé, la prueba del tamiz para el tratamiento oportuno –en su caso- del hipotiroidismo congénito y de la fenilcetonuria (con objeto de prevenir el retraso mental).

Decidir el momento adecuado para gestar una nueva vida depende de múltiples variables que se relacionan con la perspectiva que la propia mujer asume en el transcurso de su vida; por ello es importante considerar que la maternidad no es sólo un hecho fisiológico que impacta la vida de las mujeres; es un acto maravilloso que enriquece la vida de la mujer, de su entorno y que, además, contribuye al fortalecimiento de la sociedad.

Por Eleonora López, socióloga e investigadora de TAD (THINK · ACTION · DEVELOPMENT) y especialista en maternidad y embarazo adolescente

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