¡Sé una líder en tu trabajo!

¿A quién no le gustaría ser esa persona a quien todo mundo sigue en sus opiniones, acciones y decisiones de tu trabajo? Yo me apunto. ¿Sabes por qué? Ser una líder no se trata solamente de tener el poder para llevar a cabo tus propuestas dentro de un grupo, llámese familia, amigos o trabajo; se relaciona con tener la posibilidad de colaborar con el bienestar de los demás.

Anteriormente, en el trabajo, el modelo de liderazgo se asociaba con una personalidad autoritaria, en la que premiaba un espíritu agresivo, ambicioso, dominante, retador, capaz de tomar decisiones urgentes y no delegables; es decir, orientado a resolver de manera pronta y contundente asuntos que pudieran impactar en la operación de la empresa, sin comprometer su futura eficacia pero sí facilitar su desempeño laboral en el trabajo.

Este modelo -que seguro en algunas empresas aún se reproduce- se manifestaba en el clásico jefe que imponía sus reglas, asegurándose con métodos coercitivos de que los “subordinados” siguieran los roles y procedimientos establecidos (definitivamente Amanda, la protagonista de “El Diablo viste a la moda”, es una jefa así).

Sin embargo, los investigadores del liderazgo en la empresas han descubierto que la tendencia actual se inclina por acciones más democráticas, o sea, por una apertura en la participación de todos los miembros de la organización. James
McGregor Burns (estudioso de las interacciones en grupo) ha definido el liderazgo como “el proceso por el cual los líderes inducen y animan a los seguidores a conseguir ciertos objetivos que encarnan los valores, motivaciones, necesidades y expectativas de ambas partes: líder y seguidores. La relación que los une no tiene como base únicamente el poder, sino que se sustenta en la reciprocidad mutua de las verdaderas necesidades que han de ser atendidas”.

Esto implica que, a pesar de que las decisiones de este tipo de líderes no tienen un efecto inmediato, sí mantienen una eficacia (el logro de objetivos) por largo tiempo, pues todos se sienten a gusto dentro de una organización donde son
considerados personas y no meramente subordinados.

De hecho, tras una investigación del compromiso de los empleados hacia su empresa, la consultora de recursos humanos Gallup concluyó que “los empleados altamente comprometidos pueden mejorar el desempeño corporativo en más de
30%”, según nota publicada en CNNExpansión. De tal modo, los líderes más valorados actualmente son aquellos con las siguientes características:

1. Se muestran capaces de aprender de sus propias decisiones para en el futuro aplicar tal enseñanza en resoluciones más apropiadas.

2. Tienden a comportarse abiertos a las relaciones interpersonales, desarrollan amplia capacidad de comunicación y empatía: piden la opinión de los demás, se interesan por sus conflictos, los ayudan a resolverlos. Esto construye relaciones personales duraderas que afianzan el compromiso entre todos para superar cualquier entorno.

3. Reconocen el potencial y los talentos de los demás, los incentivan y sobre todo, los incluyen en la resolución de los conflictos, porque saben que el desarrollo exitoso del grupo radica en una participación colectiva y no en su persona; él no es el único experto.

4. Se posiciona como un motivo de inspiración para todos gracias a su personalidad democrática, entusiasta, empática y optimista, por lo cual estimula al grupo a dirigirse hacia un mismo objetivo de manera genuinamente comprometida, no porque la organización se los exige.

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Soy una mujer que quiere ayudar a todas aquellas personas que padecen sobrepeso a cuidarse, mantenerse saludables y sentirse felices. Para ello, compartiré información que es de mucha utilidad para atendernos, de manera integral, y lograr no sólo una mejor figura sino una mejor autoestima. ¡Quiero animarlas, echarles porras y consentirlas mucho! Hagamos de este espacio un punto de encuentro, de ayuda, un refugio y un trampolín para lograr nuestras metas. ¿Qué te parece?

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