¡Te comparto una de tantas historias de éxito!

historia-de-éxito

Recuerdo el primer día en que asistí al Diplomado “Comiéndome mis Emociones”. De inicio, Adriana nos hizo varias preguntas, entre ellas: “¿Por qué están aquí?”. Y bueno, leyendo mis apuntes encontré la respuesta que a bote pronto escribí ese 1° de octubre:

Estoy aquí en completa aceptación a mi problema frente al espejo. Buscando una nueva oportunidad que mitigue el dolor que me ha acompañado prácticamente toda la vida y que se reduce a una lucha sin fin:

“Quiero dejar de ser gorda, pero no puedo…
Quiero quererme, pero no sé cómo…
Quiero la plenitud, y no sé dónde está…”

Desde que tenía nueve años comencé con sobrepeso, y por supuesto, crecí con una serie de ideas torcidas con respecto a mi autoimagen y mi autoestima.

Probé de todo, me privé, me saturé, me olvidé y puse en riesgo mi salud infinidad de veces, buscando en el “afuera” la solución a mi gordura. Subía y bajaba de peso sin encontrar una satisfacción real, de tal suerte que el círculo vicioso del atracón y la culpa era parte de mi cotidiano.

A mis 33 me convierto en madre, y después de dar a luz llegué a pesar más de la centena de kilos. Eso fue devastador. Sin embargo, esa sombra que me nublaba era proyectada por un poquitito de la luz interna que todavía podía emitir su calor y que me accionó a buscar otras opciones para trabajar mi nueva categoría de obesa.

Una voz dentro de mí decía: “no busques en el afuera, busca en el adentro… ¿por qué quieres llenar con comida tus huecos afectivos?…”. Pero seguía sin saber dónde buscar la opción precisa.

No cabe duda que cuando lo deseas de corazón, las cosas se acomodan. Mi esposo, quien siempre ha acompañado mis procesos, me compartió un podcast de un tema que había escuchado con Martha Debayle y su invitada Adriana Esteva, y mientras lo escuchaba, sabía que eso era justo lo que yo estaba buscando.

En ese Diplomado hallé mi luz perdida. Entendí que el vínculo malsano con los carbohidratos y los excesos no eran más que el salvavidas que en su momento me rescató del dolor provocado por el abandono, apoyado por un sistema de creencias que amortiguaron el golpe.

El acompañamiento respetuoso, delicado y amoroso de Adriana en múltiples actividades y experiencias dirigidas en el trabajo grupal e individual fueron la clave en mi despertar. Cada sesión era una nueva oportunidad de descubrir cómo mi forma de comer alimentaba sentimientos prohibidos.

Fueron muchos los aprendizajes, técnicas, estrategias… pero en definitiva el haber aprendido a habitarme, a diferenciar del hambre física de la emocional, a retar mis creencias, a hacerme cargo de mí, a ser adulto, a perdonarme, a ver la compulsión de una manera sanadora, a asumirme, a responsabilizarme de mis actos y no delegarle la magia a la dieta o a la pastilla… fueron la clave para modificar mi relación con la comida.

Hoy, tras un poco más de un año de haber terminado el Diplomado, mi cuerpo ha cambiado. He reducido veintitantos kilos y veo las huellas de la obesidad en mi cuerpo con absoluto amor y veneración.

Los kilos perdidos no han sido el logro, el verdadero logro inició al darme la oportunidad de intentar algo nuevo, un viaje al interior, sin dietas y recobrando el amor a mí misma.

Sigo aprendiendo a encarar los miedos y a no desperdiciar el tiempo sin hacerme cargo de mí y de mis elecciones. Eso no significa que no me sigo cayendo, pero aprendí a sobarme y a continuar sin culpa.

Así, si hoy pudiera abrazar a Patty un año atrás cuando respondió aquella pregunta al iniciar el Diplomado, sin duda le diría:

“Sí puedes, cree en tu fortaleza y utilízala para tomar decisiones acertadas.
Siempre te has amado, por eso te protegiste comiendo. Hoy ese mecanismo es obsoleto, hoy el amor a ti es un amor responsable. No busques la plenitud, ha sido tuya y habita en ti.”

Gracias Adriana por irradiar tu luz y nutrir la mía.

Patty García Acosta.
Febrero 2016.

Te invito a escribir tu propia historia, iniciamos grupos muy pronto, informes:

www.adrianaesteva.com

Facebook: Adri Esteva

Twitter: @adriesteva

Si quieres leer más puedes seguirme en @diariodelanena

www.facebook.com/diariodelanena

¿Qué opinas? Deja una respuesta

comentarios