¡Trabajo nuevo a la vista!

¡Trabajo nuevo a la vista!

Terminó el video, aplausos y nos fuimos a la parte del coctel, ahí nos tomamos el vino. El hombre era una persona súper agradable, trajeado y guapo, sencillo y muy lindo, la pasé bien en su compañía, aunque, de repente, le llamaron por teléfono y muy apenado y apresurado se tuvo que ir, dijo que era una emergencia. Me pidió mi teléfono y me dijo que me llamaría. Al despedirse me cerró el ojo muy coqueto. ¡Uff ! Yo me quedé encantada porque Paco (así se llama) es todo un guapo, guapo, guapísismo.

Después de la triste despedida, me quedé ahí conociendo más gente y haciendo contactos por ahí y por allá. Conocí mucha gente interesante y salí de ahí contenta porque fue una buena noche. No podía dejar de pensar en la sonrisa de Paco…¿me volverá a llamar?

Unos días después, sin saber nada de Paco un poco desilusionada, uno de los contactos que hice en aquel coctel me llamó. Me dijo que quería platicar conmigo lo más pronto posible y hacerme una oferta de trabajo. ¡Wow!

Para verme guapísima, el día de la cita me pasé tempranito al salón y me puse unas súper extensiones de cabello, maquillaje y toda la cosa. Quería dar una muy buena impresión, ya que eso siempre es importante, ¿no?

maquillaje

No es que no esté contenta en donde trabajo, pero siempre hay que escuchar las nuevas propuestas.

Luego de salir volada del salón, luciendo una cabellera hermosa y laaaaaarga, llegué agitada al lugar de mi cita. Bajé del auto corriendo, jalando la bolsa, el teléfono, guardando el boleto del coche quién sabe dónde, y a media carrera hacia la puerta del local, escucho una voz que me grita; “¡Señorita la llave del cocheeeee!” Volteo a ver y el valet me señala, yo corriendo hacia la cafetería y veo en mi mano la llave del auto. ¡Rayos! Voy de regreso, le entrego la llave y arranco la carrera otra vez hacia la cafetería, buscando por todo el lugar para localizar a mi cita.

Por fin lo veo, por las señas que me dio creo que es él. Ay, espero no equivocarme y hacer un oso. Es un chavo de corbata roja, traje negro y pelo café. Lo veo, me acerco y le pregunto:”¿Luis Fernández?” Se levanta de su silla, me saluda y me invita a sentarme. ¡Uff, sí era! Me invita a ir a la barra del lugar a pedir una bebida y hacia allá vamos. Yo pido un frappe de café y él un café caliente, comenzamos a comentar temas triviales como el tráfico o el clima en lo que nos entregan las bebidas.

Volvimos a nuestro lugar y me empezó a platicar de la empresa, qué necesitan y los proyectos nuevos para los que quieren contratar a alguien. Luego, comenzó a preguntarme sobre mi experiencia y lugares de trabajo, también sobre mis intereses laborales y profesionales.

En lo que yo le contaba que si la superación personal y profesional, que si yo muy efectiva en mis chambas y tal, comienzo a buscar el popote en el vaso de mi bebida y…¡no está!  Volteo a la mesa, al piso, en mis manos…¡nada! Total que perdí el foco en lo que decía yo y en lo que me estaba contando él. ¡Maldición! ¡Hace un minuto juro que mi vaso de frappé tenía el popote! ¿Dónde quedó?

frappe

Bueno, pues seguimos platicando de trabajo, nunca volví a ver el popote, ya no me tome el café, me dio pena pararme porque él estaba muy concentrado en la plática y no lo quise interrumpir.

Me encantó el ofrecimiento, el horario y el sueldo, sin embargo, sobre cambiar de chamba debo pensarlo porque le debo lealtad a la empresa en donde estoy, ya que siempre me ha tratado muy bien.

Terminamos la plática, nos despedimos y salimos a esperar por nuestros autos. Ahí parados, logro ver en la ventana de otro auto mi hermosa cabellera nueva…¡adornada con el popote perdido! ¡Nooooo! Lo arranco con cero discreción, volteo a ver a Luis y me regala una linda sonrisa y un giño, como queriéndome decir que lo vio ahí todo el tiempo pero que no pasaba nada… ¡qué pena!

Todo el camino de regreso me sentí apenada, luego pensé que bueno, no pasa nada, una cosa así le sucede a cualquiera. Además creo que él lo tomó como eso, un asuntillo menor y chistosón. ¡Ay, nena!, siempre me pasan esas cosas a mí.

Tuve algunos días para seguir pensando bien el ofrecimiento y mis planes profesionales, etcétera. Y el viernes pasado recibí una nueva llamada de Luis, diciendo que si no me había parecido atractivo el sueldo…¡podían ofrecerme más! Y que podíamos tratar lo del horario y en general estaban dispuestos a saber qué era lo que necesitaba yo para irme a trabajar con ellos. ¡Wow! Le dije que su propuesta y disposición me alagaban mucho pero que estaba tratando de pensar bien no solo en su propuesta sino en si es apropiado cambiarme de trabajo, ya que estoy muy contenta en mi actual empresa y, sobre todo, tengo que decidir bien cada paso en mi carrera profesional.

telefono

Hoy ya recibí otra llamada de él para saber si tengo una respuesta…¿qué raro tanta insistencia? Y Paco ni sus luces….snif, snif.

Bueno, pues no dejaré que la presión me haga decidir de manera apresurada, pero tampoco pienso hacerlos esperar mucho sea cual sea mi respuesta. A veces estas situaciones son difíciles, hay mucho que poner en la balanza. ¡Uff!

Esta historia continuará….

Historia pasada de La Nena

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Escrito por: La Nena
Soy una mujer que quiere ayudar a todas aquellas personas que padecen sobrepeso a cuidarse, mantenerse saludables y sentirse felices. Para ello, compartiré información que es de mucha utilidad para atendernos, de manera integral, y lograr no sólo una mejor figura sino una mejor autoestima. ¡Quiero animarlas, echarles porras y consentirlas mucho! Hagamos de este espacio un punto de encuentro, de ayuda, un refugio y un trampolín para lograr nuestras metas. ¿Qué te parece?